El Éxito Viene
de DIOS

  • Feb 15, 2021
  • Pr. Edward Zacarias
  • RRI
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“Dijo, pues, Jonatán a su paje de armas: Ven, pasemos a la guarnición de estos incircuncisos; quizá haga algo Jehová por nosotros, pues no es difícil para Jehová salvar con muchos o con pocos."
(1 Samuel 14.6)
S

er exitoso y lograr objetivos en la vida es una búsqueda constante. Este deseo es lícito y aprobado por Dios. Sin embargo, es muy importante determinar qué es lo que Dios considera como éxito, a fin de que nos ajustemos a su estándar. Alcanzar el éxito no debe ser la meta suprema, porque ello nos conduciría a cometer muchos errores y hasta caer en idolatría. Hace muchos años conocí a un exdelincuente convertido al cristianismo, quien me contó que antes de cometer un delito se encomendaba a Dios pidiendo protección y éxito. Y luego de haber cometido el delito, se arrodillaba y daba gracias a Dios por haber logrado lo que quiso. En esta ilustración de la vida real notamos claramente un error en el concepto de lo que es el éxito.

Jonatán, el hijo del rey Saúl fue un hombre temeroso de Dios y valiente. Acompañó a su padre en su reinado y participó en muchas batallas contra los filisteos. Su óptica de la vida estaba centrada en Jehová, de tal manera que su vida giraba alrededor de la voluntad de Dios. En una oportunidad, junto con su escudero, avanzaron hacia la guarnición de los filisteos para enfrentarlos. Sólo ellos dos se enfrentarían a una multitud de enemigos. Jonatán estaba convencido de estar en la voluntad de Dios y creía que le daría la victoria. Su meta fue cumplir con la tarea de Dios: destruir a los enemigos de Jehová. Este fue el marco del éxito en su vida. Sabiendo que esta era la tarea de Dios, Jonatán estaba seguro que Él lo capacitaría para realizar la tarea exitosamente. Convencido de esto dijo a su escudero: “Ven, pasemos a la guarnición de estos incircuncisos; quizá haga algo Jehová por nosotros, pues no es difícil para Jehová salvar con muchos o con pocos.” Por supuesto, Jonatán y su escudero disfrutaron del éxito.

Nuestro éxito debe ser cumplir las tareas de Dios en nuestra vida, y no necesariamente lograr nuestros objetivos personales. ¡Ese es el éxito que Dios quiere que busquemos! Nuestras metas personales deben ser planteadas alrededor de la voluntad de Dios.

│ ❝ Realizar la tarea de Dios debe ser nuestro éxito.❞

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