QUÉ DEBO ESPERAR
DE MIS GOBERNANTES

  • May 28, 2021
  • Pr. Edward Zacarias
  • RRI
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"³Porque los magistrados no están para infundir temor al que hace el bien, sino al malo. ¿Quieres, pues, no temer la autoridad? Haz lo bueno, y tendrás alabanza de ella; ⁴porque es servidor de Dios para tu bien. Pero si haces lo malo, teme; porque no en vano lleva la espada, pues es servidor de Dios, vengador para castigar al que hace lo malo. ⁵Por lo cual es necesario estarle sujetos, no solamente por razón del castigo, sino también por causa de la conciencia."
― Romanos 13:3-5 ―
U

n asunto bastante delicado es nuestra perspectiva sobre los gobernantes que Dios ha puesto en nuestra nación.
La Biblia afirma que nuestra ciudadanía está en los cielos y no en la tierra, de manera que somos extranjeros y peregrinos en esta vida. Los patriarcas así lo entendieron cuando vivieron en la tierra de Canaán; sin embargo, tuvieron que convivir con las autoridades y los pueblos de esa región. De la misma manera, la iglesia al ser establecida vivía en este mundo considerándose ciudadanos del cielo y no de esta tierra; no dependían del actuar de las autoridades para hacer la voluntad de Dios. Tampoco estaban esperanzados en los beneficios que las autoridades pudieran ofrecerles, por el contrario estaban más que dispuestos a sufrir persecución por hacer la voluntad de Dios, ya que vivían principalmente como ciudadanos celestiales.

A pesar de ser perseguidos y maltratados, los apóstoles enseñaban que debían someterse a la autoridad y honrarlas. ¡Esto parece contradictorio! El apóstol Pedro escribió: “Por causa del Señor someteos a toda institución humana, ya sea al rey,” y añade: “Honrad al rey.” La autoridad humana, desde la perspectiva divina tiene el deber de proveer protección y administrar justicia, alabando al que hace bien y castigando al malo.

Como buenos ciudadanos del cielo, debemos vivir en sumisión a nuestros gobernantes honrándolos por la labor y autoridad que Dios les ha dado. Esto no quiere decir que debamos estar de acuerdo o apoyar alguna práctica errada o pecaminosa, pero sí honrarlos y sostenerlos en oración. Los seguidores de Cristo deben esperar que sus autoridades provean seguridad y justicia para vivir quieta y reposadamente. Sin embargo, debemos recordar que dicha plenitud solo la experimentaremos en el reino de Cristo en la tierra.

La iglesia nunca ha demandado o esperado beneficios económicos de las autoridades o del estado, porque esa no es la responsbilidad que Dios les ha encargado. Por el contrario, Dios ha establecido que cada uno debe comer del fruto del trabajo que el Señor le ha provisto.

Debemos recordar permanentemente que nuestra ciudadanía está con el Señor, y hacia allá nos dirigimos. Velemos en oración por la nación donde Dios nos ha puesto y honremos a las autoridades, pero no olvidemos que tenemos algo mayor, la ciudadanía celestial.

│ Debemos recordar permanentemente que nuestra ciudadanía está con el Señor, y hacia allá nos dirigimos.

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